TURQUIA

Un país fascinante, así que destacar algo que ver en Turquía por encima del resto de sus atracciones es muy difícil, ya que su cultura, historia y gastronomía, te atrapan. Y es que todo el país tiene calidad y cantidad para aquellos viajeros más exigentes.
Un viaje que abarque gran parte del territorio, además de darte la posibilidad de conocer mucho más, te va a permitir ver sus contrastes y diferencias, su diversidad cultural derivada a lo largo de los siglos y de las civilizaciones que se asentaron en estas tierras, y sobre todo vas a poder descubrir algunos de esos lugares maravillosos que tiene repartidos por toda su geografía.

Qué ver en Turquía?

Estambul

Estambul es la ciudad más grande e importante de Turquía. Consta de dos partes, la europea y la asiática, dado que une geográficamente ambos continentes.

A lo largo de la historia, esta ciudad ha visto nacer y caer imperios, dejando un legado único tanto en sus monumentales mezquitas como en sus exóticos bazares.

Es una ciudad para ver en varios días, dado que su gran tamaño, cantidad y variedad de cosas para visitar lo requieren. Entre muchas otras atracciones, visitar el Gran Bazar, Hagia Sofía, la Mezquita Azul, el palacio de Topkapi, y la Cisterna Basílica. Pasear por la orilla del Bósforo es una experiencia única también.

 

Pamukkale – “Castillo de algodón”

Pamukkale significa “castillo de algodón” en turco. La razón es simple de entender al ver cualquier foto del lugar. Es una zona natural y al mismo tiempo una famosa atracción turística al sudoeste de Turquía.

Justo al lado de la maravilla natural está la antigua ciudad de Hierápolis. Se construyó en lo alto del “castillo blanco”, que en total tiene 2700 metros de longitud y 160 metros de altura. Junto con Hierápolis, Pamukkale, es Patrimonio de la Humanidad desde 1988.

Cappadocia

Cappadocia es otro de los destinos que, desde 1985, fue incluida por la Unesco en la lista del Patrimonio de la Humanidad.

Se caracteriza por tener una formación geológica única en el mundo, y por su patrimonio histórico y cultural. Cappadocia hace referencia a toda la región, que abarca partes de las provincias de Kayseri, Aksaray, Niğde y Nevşehir.

En general, la mayoría de los turistas se alojan en las cercanías de Goreme. Sin dudas, es un espectáculo sin igual poder ver los globos aerostáticos al amanecer desde cualquier lugar con buena vista.

Sumado a los paisajes naturales únicos en el mundo, es uno de los paisajes más increíbles que hemos visto en la vida.

Ciudades subterráneas

La ubicación de Capadocia la hizo encrucijada de rutas comerciales durante siglos, como también objeto de continuas invasiones. Los habitantes de la región construyeron refugios subterráneos (ejemplos que pueden ser visitados son las ciudades de Kaymaklı y Derinkuyu), donde ciudades enteras podían refugiarse en el subsuelo y subsistir durante muchos meses sin arriesgarse al exterior.

Estas ciudades subterráneas estaban construidas en varios niveles (la ciudad de Kaymaklı tiene nueve niveles subterráneos, aunque solamente cuatro están abiertos al turismo: el resto están reservados para la investigación arqueológica y antropológica).

Estaban equipadas con respiraderos, caballerizas, panaderías, pozos de agua y lo necesario para albergar poblaciones que podían llegar hasta 20 000 habitantes.

Cuando estas ciudades subterráneas fueron usadas durante el cristianismo bizantino, algunas cámaras fueron adaptadas como templos y decoradas con iconografías en las paredes.

Éfeso

Es la ciudad mejor conservada de la Antigua Asia Menor, un auténtico museo al aire libre, sus ruinas son de imprescindible visita en una ruta por Turquía

Éfeso fue una de las doce ciudades jónicas a orillas del mar Egeo. Fue un importante centro religioso, cultural y comercial. Actualmente sus ruinas constituyen una atracción turística importante. Es un lugar con muchísima historia que vale la pena visitar.

La Casa de la Virgen María, que se llama Meryemana en turco, es un lugar que está en un parque natural que está cerca de la ciudad antigua de Éfeso, que está a unos siete kilómetros de la población actual de Selçuk, en la provincia de Esmirna. Se dice que está fue la última residencia de la Virgen María, por lo que es considerado un lugar sagrado para los cristianos y musulmanes, que es visitado tanto por turistas como por peregrinos.

De acuerdo a las tradiciones cristianas, María llegó a Éfeso por el apóstol Juan después de la resurrección de Jesús y vivió allí sus últimos días. Se dice que este lugar es la casa en donde vivió en esas épocas, por lo que muchos peregrinos tanto musulmanes como cristianos llegan allí todos los años. El altar principal está a cargo de los Padres Lazaristas, y allí se celebra la misa todos los días.